Violencia obstétrica: una práctica común en los hospitales

Escrito por: Mariel Hernández Maldonado

No hace falta ocultarlo: una mujer embarazada es blanco de todo tipo de críticas y prácticas abusivas por parte de quienes le rodean, incluso a veces sus propios familiares. En muchos lugares del mundo se cree que una mujer embarazada necesita ayuda incluso para tomar decisiones, por lo que las personas se dan la libertad de opinar, mover y deshacer a su al rededor sin si quiera consultarlas. Esto se agudiza cuando la futura madre es una mujer joven y considerando que América Latina cuenta con altas tasas de embarazo adolescente, nos podemos dar una idea sobre el panorama de la violencia obstétrica.

La violencia obstétrica es aquella en la que se una mujer embarazada de la edad y condición social que sea, recibe malos tratos por parte del personal de las clínicas de salud; los malos tratos comprenden desde ofensas y abusos psicológicos hasta maltrato físico al momento del parto y la realización de cesáreas sin orden médica, lo que lleva a una recuperación más tardada.

Al final del embarazo y en casos de aborto espontáneo es cuando más se presentan este tipo de maltratos; irónicamente en el momento en que las madres necesitan más apoyo emocional y físico, es cuando el personal de la salud menos lo proporciona. Desde regaños, reclamos, burlas y falta de tratamiento adecuado del dolor son las vivencias de estas mujeres, quienes confiesan que ya estando en labor de parto, son privadas de los analgésicos, pues a decir de las enfermeras y doctores, el parto no duele. Otra práctica muy común al momento del parto es rebajar a las mujeres con comentarios como “pero no te dolió cuando abriste las piernas” o “andabas de loca, ahora te aguantas”, comentarios y prácticas que ante el personal de la salud sin educación no parecen ofensivos o relevantes.

En México una práctica muy común de parte de los “profesionales” de la salud es mandar de regreso a sus casas a mujeres en labor de parto por “no estar listas”, lo que en incontables ocasiones ha derivado en muerte del producto o daños irreparables por permanecer más tiempo del necesario dentro del vientre materno, negligencia de la que más tarde nadie se hace responsable.

Otra de las prácticas comunes es el maltrato a las mujeres que llegan con un aborto pues siempre suele pensarse que se lo auto indujeron, por lo que son maltratadas y, en ocasiones denunciadas.

Desdichadamente vemos en diferentes países como las personas se desviven por los derechos del feto para evitar abortos o interrupciones del embarazo, sin embargo nadie vela por la seguridad e integridad de las mujeres que ya están en la mesa de parto y son violentadas por parte del personal médico para quienes no merecen más respeto por estar dando luz a otra vida.

A continuación los invitamos a ver un video sobre la violencia sexual y el aborto en México.

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