¿Por qué se necesita de un ultrasonido tras un aborto?

Ya sea por cuestiones naturales o por un aborto voluntario, tras la interrupción del embarazo los médicos suelen pedir que se regrese a la clínica tras el paso de un par de semanas para realizar un ultrasonido. Para muchas mujeres esto puede ser innecesario, molesto e incluso doloroso (emocionalmente), sin embargo, el ultrasonido es necesario y a continuación les contaremos por qué.

Tras un aborto, viene una temporada en la que recuperaremos nuestra fertilidad, por lo que esperaremos la llegada de la regla y de la ovulación, pero si nos realizamos una prueba de embarazo de orina en casa, entre 3 y 4 semanas después de la interrupción con pastillas, podemos obtener un resultado falso de embarazo, ya que todavía hay hormonas del embarazo en su cuerpo.

Tanto el aborto médico, el espontáneo y la interrupción quirúrgica, requiere de un proceso que lleva tiempo, así que al cuerpo le podría tomar varias semanas para expulsar por completo todos los tejidos y productos en el útero. Esto es normal.

Si nos realizamos una interrupción con pastillas, es necesario realizarse un ultrasonido aproximadamente 10 días después de tomar el medicamento sólo para confirmar lo antes posible que el embarazo ha terminado, pues con este análisis el médico puede determinar si el embarazo ha terminado, incluso pocos días después del aborto.

Es necesario solicitar un ultrasonido, especialmente si usted está insegura de si el aborto fue exitoso o presenta algún tipo de complicación como fiebre o ronchas en la piel. Incluso si el embarazo ha terminado, hay mujeres que se quedan con restos de tejidos y sangre dentro del útero durante varias semanas, lo que puede ocasionar una infección cuyos síntomas son dolor fuerte en el vientre, fiebre continua, sangrado muy abundante, flujo vaginal con mal olor.

En caso de presentar un aborto incompleto, puede ser necesaria una intervención quirúrgica como el legrado uterino para eliminar todos los restos de tejidos, sin embargo las tasas de aborto incompleto son bajas, especialmente en las interrupciones quirúrgicas; respecto a la interrupción con fármacos, el éxito es en promedio de un 77%, por lo que los mayores riesgos son en los abortos espontáneos, en donde una mujer puede no darse cuenta de que el embrión ha muerto o, incluso, de que estaba embarazada.

Además, las interrupciones clandestinas, sin la orientación médica son las más arriesgadas por no contar con la valoración clínica del estado de salud ni con la dosis adecuada para cada persona, por lo que se recomienda evitar la clandestinidad y acudir con un profesional.

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