La no despenalización del aborto y sus consecuencias fatales

Uno de los asuntos que más preocupan hoy en día a la sociedad, al gobierno y a los medios de comunicación es el del aborto. Si bien este tema presenta muchas vertientes, una de las que más atención requiere es la de la corrupción que se origina en el negocio clandestino del aborto. Se trata de un problema complejo en el que intervienen, incluso y desafortunadamente, hasta los estratos más elevados del poder.

Debido a que en muchos estados la práctica del aborto continúa siendo ilegal y muy castigada, se abre un campo fértil para el negocio actualmente multimillonario del aborto clandestino. Al respecto, cabe mencionar que la prohibición de dichos estados se extiende hasta la venta y el uso de medicamentos abortivos, como el misoprostol que no puede venderse sin recetas médicas en los establecimientos públicos.

A pesar de las intenciones promovidas por las distintas leyes (tantos estatales como religiosas) estos medicamentos no dejan de ser distribuidos ni vendidos. Ni siquiera la práctica de aborto se ha detenido, pues continúa siendo ejercida por médicos, que careciendo de ética suficiente, lo practican en consultorios privados en medio de condiciones insalubres que aumentan los riesgos de un aborto para las mujeres.

Lo grave es que se han descubierto ligazones entre los jueces y los médicos que niegan la posibilidad de abortar en hospitales públicos a las mujeres víctimas de violación o que padecen un embarazo de alto riesgo. De esta forma buscan aleccionar a las mujeres para que no levanten la voz y exijan el derecho de abortar, orillándolas a recurrir al terrible circuito que implica el aborto clandestino.

Diversas investigaciones emprendidas por asociaciones de mujeres a favor del aborto, han expuesto los nexos que existen entre políticos, médicos, jueces, farmacéuticos y hasta policías que se oponen a la posibilidad de que la mujer se practique un aborto seguro y legal, delineando de esta forma una red de corrupción que obliga a las mujeres a someterse a prácticas inseguras y dejándolas en manos de un negocio que anualmente deja alrededor de 300 millones de dólares.

Otra parte esencial de este problema es la ignorancia y los tabúes que se generan en torno al tema del aborto, y que muchas veces limita la posibilidad de las mujeres de acceder a la información necesaria para elegir una vía segura. En el Distrito Federal, por ejemplo, existen lugares en donde es posible practicarse un aborto de manera legal y segura. Si éste es tu caso, te recomendamos asesorarte ampliamente para evitar ser una víctima más de estas redes ilegales de poder.

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