¿Existe la culpa post aborto?

Escrito por: Mariel Hernández Maldonado

Patriarcal o no, la sociedad mexicana se recarga mucho en el papel de la madre como un papel de tradición y mucho respeto que una mujer debería experimentar al menos una vez en su vida; muchas señoras aún siguen pensando que lo único que debe hacer una mujer es dedicarse a tener hijos para después poder darles todo su tiempo, mantenerlos, cuidarlos y verlos crecer. Hoy en día ese esquema suena por demás anticuado, muchas mujeres no buscan hacer su vida bajo estas condiciones y sienten que lo que realmente significa superación el día de hoy es hacer su vida como les acomode, con o sin hijos, con o sin pareja.

Es cierto que la presión para ejercer la maternidad puede ser mucha en ciertos ambientes, más en las zonas rurales en donde las mujeres que no se casan y tienen hijos son mal vistas por la comunidad. Afortunadamente para muchas mujeres que no nacen con el chip de la maternidad instalado, el aborto ha empezado a considerarse una opción que se tiene que respetar en la vida de cualquier mujer, tenga la edad que tenga; pero quienes no están de acuerdo con el aborto se han tomado muy en serio el papel de desacreditarlo y calumniarlo con todo tipo de argumentos, desde los religiosos y morales hasta los personales metiendo miedo de enfermedades irreversibles y culpa que nunca logra superarse.

Cuando una mujer se decide por un aborto siempre existe una parte de la sociedad, ya sean familiares, amigos, compañeros de trabajo e incluso pareja que les reprochan la decisión, algunas organizaciones pro-vida incluso contratan o consiguen mujeres que dicen haber abortado y vivir con una pena que les carcome el alma.

La verdad de las cosas es la siguiente: algunas mujeres que no están totalmente decididas a abortar llegan a tener el sentimiento de culpa, no menor ni mayor que el que sienten las mujeres que no estaban listas para tener un hijo y de todas maneras lo tuvieron ya sea por presión familiar o de la pareja, sin embargo la sensación de culpa sí varía: las mujeres que decidieron abortar tienen opciones como la terapia o lidiar con ello personalmente consiguiendo trabajos, carreras profesionales o de posgrado que las ayuden a redefinir su camino hacia una nueva dirección, pero las mujeres que tienen a sus hijos sin estar seguras de querer hacerlo pueden mutar ese sentimiento de culpa en un resentimiento que, por estar mal manejado, dirigen hacia los niños por medio de regaños, maltratos y abandonos.

Empezamos a caminar hacia una sociedad que deja de estigmatizar a las mujeres que quieren escoger el rumbo que va a tomar su vida por ellas mismas, sin presiones y sin juicios.

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